martes, 6 de mayo de 2008

Relaciones laborales y amorosas


Una de mis reglas, es no salir con compañeros de trabajo ( vaya !!! ahora que lo pienso, tengo bastantes reglas... bueno, que quieren? después de tanto ensayo y error con los hombres, ya no vuelvo a tropezar con la misma piedra)

Esta solo se aplica a los que en el entorno laboral, tienen el mismo puesto que uno. Puedo seguir saliendo con jefes, con clientes, contratistas, etc. ahí no hay problema, y al menos nunca he tenido malos ratos.

Explico el porqué (con la respectiva historia, para hacerlo más entendible).

Yo trabajaba en una empresa bastante grande, de esas que acomodan a sus empleados en cubículos, los empleados amontonan su vida en forma de fotos pegadas y para fumar tienes que salir y cruzar la calle para no contaminar con tus malignos humos.

En fin, Carlos y yo entramos al mismo tiempo a trabajar ahí. Nos caímos bien, teníamos que trabajar en equipo, y no hay que ser mago para adivinar que una noche en que nos quedamos a trabajar hasta tarde, empezamos a besarnos, y terminamos teniendo sexo en el cuarto de la copias. No. No nos sacamos copias de nuestros traseros ni nada parecido. Estabamos calientes, no estupidos !!! jejejeje

Un free en toda la extensión. Solo nos veíamos en el trabajo (o sea, nada de llamaditas a nuestras casas fuera de horario de oficina), y casi nos dan el premio a los más trabajadores, pues sospechosamente nos quedábamos diario a trabajar más... decir que el sexo era fenomenal, por eso duramos dos meses con ese jueguito.

Los problemas empezaron, cuando nuestra jefa inmediata, iba a acceder a un puesto de más jerarquía, y ella debía decidir quien se quedaría en su lugar. No es por modestia, pero yo me merecía ese ascenso (y me lo dieron).

En nuestro último encuentro sexual, Carlos me pidió que no aceptara el puesto y que declinara en favor de él... queeee!!!! empezamos a discutir y cabe decir que en el mismo lugar donde iniciaron nuestros amoríos (entre hojas bond y olor a toner de copiadora) terminaron abruptamente.

De ahí siguió otro mes de discusiones de trabajo, competencia desleal y todas esas linduras por parte de él. A mí lo que me tenía harta era su falta de profesionalismo en el trabajo...al final, Carlos no aguantó tenerme de jefa y renunció.

Claro, a él la ausencia de sexo lo tenía incómodo y a mí me tenía sin cuidado. Principalmente, porque nuestra relación pasó de ser compañeros, a ser contrincantes y si metemos en la fórmula el factor sexual... no da buen resultado (con los jefes es diferente... desde el principio sabes la dinámica laboral)

Por eso ya no salgo con compañeros del trabajo. No saben separar lo profesional de lo personal (y quien puede?)

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